Se viene la ola... Es gigante.
Esto es así, de repente comienzo a sentirlo. Un día un poco por el mediodía, luego otro día por la tarde... Otro, ya desde que me levanto. Se va haciendo notar de diferentes maneras. Sensible, susceptible. Y ya lo veo acercarse.
Como cualquier publicidad de pastillas para el dolor de panza, lo importante es que se vaya rápido. Sabemos positivamente que no se va a ir tan fácilmente. O la vivís o te arrastra con ella.
No saber para donde disparar, tres kilos de atención exclusiva, histeria hasta el final.
Es que arranca diciembre y nuevamente no sé qué decisiones tomar, qué proyectos tengo y me exaspero. Porque no soy una mina relajada y no hay nada que hacerle. Los ataques de llanto siempre vuelven.
Es una sensación dificil de explicar. Incluso no estoy segura de que mi psicóloga lo haya entendido del todo. Va llegando, de a poco te va dominando, rompiendo con cualquier esquema, cualquier estructura, desestabilizando todo lo que tenías armado. Rompiendo proyectos, implantando inseguridades, reclamos, incertidumbres, preguntas y ninguna respuesta. Te da miedo, te da bronca, ansias, anhelos, reclamos completamente irracionales, inconformidad. Ganas de nada, de todo y de pelear... Ganas de bardearla.
Va llegando y te invade. Se tira de bomba en tu agua tranquila, te deja un quilombo y después se va.
Pero después se va... Lo único: no tomar decisiones importantes en este momento.
Como cualquier publicidad de pastillas para el dolor de panza, lo importante es que se vaya rápido. Sabemos positivamente que no se va a ir tan fácilmente. O la vivís o te arrastra con ella.
No saber para donde disparar, tres kilos de atención exclusiva, histeria hasta el final.
Es que arranca diciembre y nuevamente no sé qué decisiones tomar, qué proyectos tengo y me exaspero. Porque no soy una mina relajada y no hay nada que hacerle. Los ataques de llanto siempre vuelven.
Es una sensación dificil de explicar. Incluso no estoy segura de que mi psicóloga lo haya entendido del todo. Va llegando, de a poco te va dominando, rompiendo con cualquier esquema, cualquier estructura, desestabilizando todo lo que tenías armado. Rompiendo proyectos, implantando inseguridades, reclamos, incertidumbres, preguntas y ninguna respuesta. Te da miedo, te da bronca, ansias, anhelos, reclamos completamente irracionales, inconformidad. Ganas de nada, de todo y de pelear... Ganas de bardearla.
Va llegando y te invade. Se tira de bomba en tu agua tranquila, te deja un quilombo y después se va.
Pero después se va... Lo único: no tomar decisiones importantes en este momento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario